miércoles, 18 de marzo de 2015

Francia concede la Legión de Honor a los deportados españoles

Extraido de diario.es

Francia concede la Legión de Honor a los deportados españoles. ¿Y aquí? Mirando para otro lado

El Gobierno francés ha decidido otorgar la más alta condecoración del Estado a los supervivientes españoles que pasaron por los campos de concentración nazis. Ha tenido que ser un país extranjero, una vez más, el que reconozca como héroes a esos andaluces, catalanes, gallegos, valencianos, castellanos… que lucharon por la libertad de España y de Europa. No es un gesto casual e improvisado. Es un acto de Política con mayúsculas que deja en muy mal lugar a los negociantes y burócratas que dirigen las riendas de nuestro país.

Suena el teléfono en una pequeña casa de las afueras de París. La anciana que atiende la llamada nota como su mano comienza a temblar mientras su interlocutor le da la noticia. Aunque trata de evitarlo, las lágrimas recorren su rostro curtido por una larga y durísima vida. Tras un breve silencio consigue recuperar su voz, lo justo para responder con un escueto: «Merci». La emoción y el llanto contenido dan paso a una amplia sonrisa. Pierrette se siente profundamente feliz. Desde que murió su marido, el deportado español José Sáez Cutanda, ella colabora activamente con la Amicale française de Mauthausen. Uno de sus compañeros acaba de anunciarle la buena nueva: el Gobierno francés se ha puesto en contacto con la asociación para comunicarle que ha decidido conceder la Legión de Honor a todos los deportados españoles que permanecen con vida.
 «Estoy muy ilusionada preparando el dossier con los nombres y direcciones de todos nuestros deportados. En cuanto lo tenga, se lo enviaremos al Gobierno francés» me dice Pierrette. «Son pocos porque la mayoría ya ha muerto. Pero más vale tarde…». La anciana no olvida que otros españoles ya fallecidos recibieron en su día esta misma distinción o alguna otra condecoración por parte del Gobierno y el Ejército galo. «En España, en cambio, son los grandes olvidados. Mi José nunca tuvo ni siquiera un homenaje. En 2006 hicieron un acto en Albacete para recordar a los deportados de esa provincia, pero él ya había muerto».
Víctimas de la transición, de la cobardía y del pragmatismo
En artículos anteriores ya he hablado sobradamente de cómo los deportados españoles, junto al resto de exiliados, fueron víctimas colaterales de la llamada Transición. La derecha (los hijos, nietos y herederos políticos del franquismo) presionó con todo, hasta con la amenaza de un golpe de Estado, para que se les mantuviera en el olvido. Y la izquierda tragó, como reconocía Alfonso Guerra en el prólogo del maravilloso libro El exilio español: «Corresponde aquí señalar la carencia democrática que aquella transición tuvo: el olvido del pasado. El poeta y novelista José Manuel Caballero Bonald afirma (...): “El final del franquismo supuso el despertar de una esperanza y la entrada en un futuro, incierto, pero distinto. Era, pensando en todo lo que había pasado, el final de una historia con culpables. Ese borrón y cuenta nueva de la transición a muchos nos parecía injusto. Nos parecía que, de alguna forma, el franquismo debería haber sido juzgado. Y no lo fue. Yo, personalmente, me sentía muy poco satisfecho con ese proceso hacia la libertad y pensaba que todos los culpables estaban actuando en plena transición”. Estas palabras me parecen acertadas, también estas otras: “Opino que en la transición se omitió el pasado y se hizo que la historia de aquel tiempo fuera una historia sin culpables. Aunque quizá no había otra manera de hacerlo, yo no estoy de acuerdo. El franquismo exigía un juicio”».
 Guerra consideraba «acertada» esa feroz crítica de Caballero Bonald a la transición, pero, a continuación, justificaba su actuación y la de los suyos: «¿Cometimos un error con el consenso de la transición? No lo creo. Pienso que la presión psicológica que ejercía en nosotros la guerra civil primó sobre una visión a plazo corto. Pensábamos más en nuestros nietos que en nosotros mismos. Que ellos no vivan nunca aquellas experiencias fue el móvil en el que se apoyó la paciencia y la generosidad de las víctimas de la dictadura. Pero aquella visión de futuro supuso olvidar a los exiliados, a los defensores de la democracia. Tan injusta laguna la estamos pagando los españoles con una reescritura de la historia». En conclusión, según Guerra, esos españoles que lucharon por nuestra libertad eran víctimas necesarias de aquella «exitosa» transición.
El deportado de Mauthausen Esteban Pérez muestra sus condecoraciones francesas
El deportado de Mauthausen Esteban Pérez muestra sus condecoraciones francesas
 Es posible que en aquellos años se pudiera hacer poco más. Los padres de la Constitución tenían una pistola en la nuca que amenazaba con acabar con la incipiente democracia si no se mantenía la verdad histórica del franquismo. Ya es menos comprensible que Felipe González no aprovechara sus 15 años de mandato y amplias mayorías para acabar con ese inaceptable chantaje. Eso es, al menos, lo que piensan la mayoría de los deportados supervivientes. El barcelonés Marcial Mayans, a sus 94 años, lo explica con claridad: «La derecha no hizo nada, eso ya sabíamos que iba a ser así. Pero ha habido otros gobiernos más favorables, socialistas, porque hay que decir las cosas por su nombre, que no hicieron nada. Ni González ni otros, nada de nada. Eso es lo que me sabe más mal. Que nos ignorara la derecha, que son los hijos de los que mandaban con Franco, no deja de ser normal. Pero los otros...».
Ley de Memoria sin memoria
 En 2005, algo pareció cambiar. José Luis Rodríguez Zapatero se convirtió en el primer presidente del Gobierno español en visitar Mauthausen y homenajear a sus compatriotas víctimas del nazismo. Varios deportados le acompañaron ese día y aún hoy recuerdan el momento con una mezcla de alegría pero también de amargura. El hispanista Jean Ortiz explica que la decepción volvió a instalarse entre ellos cuando la prometida Ley de Memoria Histórica quedó completamente devaluada: «España sigue sin tener una política de Memoria. La famosa Ley de Memoria está muerta. Es muy limitada y ni siquiera se ha llegado a aplicar. Hay un dato que no podemos pasar por alto y que es muy relevante. España, con los gobiernos del PP y del PSOE, se ha comportado como un delincuente internacional. Se han desobedecido las leyes internacionales. La legislación obliga, por ejemplo, a abrir las fosas comunes y recuperar los cuerpos de los desaparecidos. Pero España no cumple y sigue permitiendo que, como mínimo, 136.000 desaparecidos yazcan como perros bajo toneladas de tierra».
El deportado barcelonés Marcial Mayans
El deportado barcelonés Marcial Mayans
 Fue el propio Zapatero el que consintió que se descafeinara la Ley de Memoria Histórica. Los consejos demoscópicos de algunos de sus asesores («este tema no da votos») y el disfraz de “Hombre de Estado” que acaban enfundándose todos los presidentes, le hicieron evolucionar hasta el punto de que hoy su discurso en este tema es irreconocible. Hace ahora un año el expresidente se enfrentó dialécticamente a Baltasar Garzón que defendía la necesidad de crear una Comisión de la Verdad que zanjara de una vez por todas este asunto. Zapatero se opuso y defendió la necesidad de mantener «un punto de templanza». Pero su afirmación más grave fue asumir que era negativo intentar reconstruir una «verdad institucional». Zapatero ha acabado asumiendo el discurso de la derecha de que no hay una verdad única respecto al franquismo y, por tanto, mejor dejar las cosas como están. ¿Qué habría ocurrido si los alemanes hubieran pensado eso mismo? Seguirían teniendo calles y estatuas dedicadas a Hitler y sus escolares estudiarían episodios ambiguos en sus libros de texto. ¿Qué pasaría hoy en Francia si los colaboracionistas de Pétain y los resistentes antinazis permanecieran al mismo nivel? Quizás Marine Le Pen no tendría que maquillar tanto su verdadera ideología y podría llenar de esvásticas sus multitudinarios mítines políticos. ¿Qué pasa hoy en España por haber permitido que fascistas y demócratas permanezcan equiparados en nuestros libros de Historia? Que nuestro Gobierno hace homenajes a la División Azul; que algunos medios de comunicación ensalzan a asesinos y genocidas; que nuestros escolares piensan que Federico García Lorca murió de un resfriado; que nuestras calles y plazas están repletas de símbolos que representan el totalitarismo, la dictadura, el genocidio y la muerte.
 La verdad puede tener y tiene muchos matices, pero verdad solo hay una. 40 años después de la muerte del dictador se nos sigue negando el derecho a decir que la República, con todos sus defectos, era un régimen democrático que terminó fruto de un Golpe de Estado apoyado por la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini. Hay matices, pero esa no es una opinión, es la única verdad.
 Como verdad es decir hoy que Francia nos saca los colores condecorando a los españoles que lucharon por la libertad de todos, mientras aquí seguimos mirando para otro lado. ¿Se atreverá algún grupo o partido político a paliar esta injusticia histórica? Como dice Pierrette, «más vale tarde…»

(Algunos datos y declaraciones que aparecen en este artículo han sido extraídos del capítulo "Siempre olvidados" del libro  Los últimos españoles de Mauthausen; Ediciones B)


lunes, 9 de marzo de 2015

Entrevista al Dr. D. Francisco Espinosa

Francisco Espinosa: «A tantos años de la transición, seguimos sin saber las verdaderas consecuencias de la represión franquista»
MEMORIA DE HUELVA / marzo 1, 2015 •
Francisco Espinosa Maestre es de los historiadores españoles que en el ámbito de la memoria histórica no necesita presentación. Conoce de primera mano lo que costaba preguntar por determinados asuntos de la represión franquista cuando estaba recién estrenada nuestra actual democracia. Sus investigaciones se han centrado especialmente en los territorios de Andalucía y Extremadura, y es autor, por poner sólo unos ejemplos, de obras imprescindibles como la monumental La guerra civil en Huelva, La justicia de Queipo (prologada por una autoridad de la talla de Paul Preston) o La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz. Advierte de que el revisionismo histórico del franquismo que hoy practica sin tapujos la derecha procede de una Transición que favoreció el reciclaje de las élites de la dictadura. Nosotros te advertimos a ti, lector, de que las opiniones de Francisco Espinosa –avaladas por sus datos y sus décadas de investigación– podrán no dejarte indiferente.
¿Qué le lleva a uno a investigar un periodo que tantas personas querían olvidar (ya fuera por miedo al pasado o por miedo al futuro)?
Fundamentalmente la evidencia de que hubo y hay quienes lo han querido y lo quieren tapar, incluidas las instituciones encargadas de la transmisión del conocimiento. El miedo a las posibles consecuencias del pasado fue cortado de raíz con la amnistía del 77. En consonancia con esto, vino la decisión de poner todo tipo de trabas para la investigación de ese pasado. Había que borrar todo (en griego amnistía significaba borrar, olvido, pero su antónimo no era recuerdo sino verdad).
En los comienzos… ¿había alguna historia familiar que le inclinara a indagar con especial interés sobre lo que pasó a raíz del 18 de julio de 1936?
Lo he contado en algún libro. Nací a mediados de los 50 (hacía quince años que había terminado oficialmente la guerra y hacía solo dos años del último asesinato/fusilamiento en las tapias del Cementerio de San Fernando de Sevilla). Mi padre, muy joven, había tomado parte en la guerra en el bando franquista y todo aquello, de un modo o de otro, formaba parte de nuestras vidas. Muchos hijos de vencidos tuvieron que olvidar el pasado para sobrevivir y muchos hijos de los vencedores, si es que llegaron a enterarse, trataron de olvidarlo o aligerarlo por pura vergüenza y por la dificultad de conllevar la relación familiar con las divergencias ideológicas. Algunos historiadores –pocos, todo hay que decirlo– afrontamos el reto de analizar y hacer público nuestro pasado familiar.
Cuando usted comienza a indagar, las piedras puestas intencionadamente en el camino serían innumerables…
Salvo alguna excepción siempre ha sido así. Además, volviendo a la excepción, siempre hemos tenido enfrente a encargados, secretarios, archiveros y funcionarios diversos, alcaldes inclusive, contrarios a dichas investigaciones. No obstante, lo más grave es que durante años e incluso hoy mismo hay parte de los archivos militares, de la Guardia Civil y de la Policía a los que no hemos tenido acceso. Es como si fueran suyos.
Sirva de ejemplo el caso de los archivos judiciales militares. De haberse aplicado la Ley de Patrimonio Documental de 1985 esa documentación tan importante debería haberse abierto a la investigación en 1986 (a los 50 años después de su fecha), sin embargo no pudimos verlos hasta 11 años después. Esto supuso que en una época de investigaciones importantes como fueron los años ochenta se nos privó de una documentación fundamental que hubiera afectado considerablemente a todos estos trabajos.
De aquí viene una de las grandes deformaciones que sufrimos: la represión no fue cosa de falangistas perturbados sino de militares y guardias civiles que contaban para las tareas sucias con cientos de falangistas, requetés, simples soldados, etc.
Esas “piedras” a las que alude existen desde la primera investigación que hice allá por el año 1980 y alcanzan hasta nuestras días, en que algunos no nos resignamos a que los famosos “10.000 documentos” relativos al período 1936-1968 sigan sin desclasificar. O a los expedientes personales de los curas, en archivos subvencionados por el Estado, pero a los que solo tienen acceso privilegiado algunos. Además, en este caso de la Iglesia, la culpa la tuvieron los gobiernos de turno (da igual PSOE que PP), que permitieron que estos importantes fondos documentales fueran catalogados por gente elegida por ellos y no por miembros del Cuerpo Facultativo de Archiveros del Estado, con una copia para el Estado y otra para ellos. Esto ha dado lugar al problema de los dobles catálogos: el que se ofrece al usuario, que ha sido expurgado de documentos delicados, y el que guarda la institución para ellos.
¿Le han acarreado problemas sus investigaciones?
Los únicos con los responsables de los archivos. Con los aludidos en los libros, muy pocos y leves. Digamos que algunos de los primeros han abusado de su posición de dominio. Pondré un ejemplo. Cuando quise en los ochenta consultar la llamada Causa General en el Archivo Histórico Nacional, primero tuve que obtener el permiso de la Fiscalía General del Estado, luego pasar por una funcionaria de despacho poco amable para que le diera el visto bueno al documento y finalmente por un señor de aspecto sacerdotal que me interrogó sobre qué quería ver y con qué objetivo.
Otro ejemplo. En el Archivo Militar de Segovia, en la sección de expedientes, algunos no te los servían. Cuando pregunté me dijeron que contaban los 50 años prescritos por la ley a partir de la fecha del último documento, con lo cual bastaba que la familia hubiera pedido un certificado en las últimas décadas para que te denegaran la consulta hasta el año que correspondiera.
Un último ejemplo entre los muchos que podría contar. El Tribunal de Cuentas ocultaba que tenía digitalizado todo lo referente a los gastos relativos a los campos de concentración. Si querías verlos te decían que los documentos se encontraban en un almacén fuera de Madrid al que no se podía acceder por el mal estado de la techumbre. Todo acabó el día en que un archivero me dijo que todo eso estaba digitalizado pero lo ocultaban. Nos juntamos un grupo de gente, pusimos un recurso de alzada y tuvieron que abrirlo. Cuando vieron lo que se les venía encima desde todos lados, lo entregaron al Ministerio de Cultura, como si fuera un acuerdo de ambas partes. Todo ello sin la más mínima alusión a la intervención ciudadana.
Durante muchos años el único archivo al servicio del ciudadano fue el de la Guerra Civil de Salamanca, hoy Centro Documental de la Memoria Histórica. En los demás seguíamos siendo súbditos que se inmiscuían en asuntos que no les incumbían. Esa era entonces la sensación en los archivos militares, otros a los que solo se accedía con permisos especiales. Hablo de los ochenta, ya con la mayoría absoluta del PSOE.
Una obra de tanto rigor y volumen como La guerra civil en Huelva (editada por primera vez en 1996) tuvo necesariamente que levantar muchas ampollas…
Evidentemente tuvo que levantarlas, pero lo más importante es que dicha obra mostró de manera contundente, aunque incompleta por la carencia de algunas fuentes, lo ocurrido en la provincia de Huelva. Quiero decir con esto que la cosa pudo ser aún peor. Recordemos que desde la misma universidad andaluza y la Fundación Blas Infante se había mantenido poco antes que Huelva pertenecía a la “Andalucía de la doble represión”, equiparando ambas.
Semejante barbaridad se debía a la absoluta falta de investigación y a la absurda confianza en los historiadores franquistas. Los listados de víctimas resultaron demoledores. La historiografía de derechas y sus seguidores solo podía cerrar la boca.
Precisamente esos listados fueron los que asustaron a cierta gente desde la entrega del texto a comienzos de 1993. Esto y ver en su sitio (lugares, momentos y compañías incómodas y poco gratas) a ciertos personajes sagrados de Huelva fueron el motivo de que la publicación se retrasara por parte del Servicio de Publicaciones de Diputación casi tres largos años. También intentaron impedir su salida, de ahí su retraso, algunos de los “académicos” que asesoraban a dicho Servicio, procedentes de la Universidad de Sevilla. Alguno de ellos, del Departamento de Historia de España (incluso implicaron a uno de Hª Moderna y a otra que necesitaba hacer méritos para trepar), llegó a criticar el exceso de páginas y el abuso de notas a pie.
O sea que estos también entran en el apartado de piedras o ampollas. Lo primero para impedir su publicación y lo segundo haciendo sentir que todo aquello era “coto privado” suyo. Todo esto duró hasta que Domingo Prieto, presidente de Diputación, y Antonio Ramírez Almanza, diputado de Cultura, ambos del PSOE, decidieron darle salida.
En 2010 nos hemos encontrado con silencios tensos e incluso con señales de molestia elocuente en un pueblo como Aracena al hablar en público sobre la represión. Cabe imaginar que en los años ochenta a usted lo tendrían señalado por preguntar sobre ciertas cosas y ciertas personas…
En los ochenta hablaba muy poca gente. Aún existía miedo. Por su parte, la derecha, salvo excepción, se negaba a hablar. Además, la propaganda de las décadas anteriores había hecho estragos: los crímenes causados por los “rojos” se habían inflado y los de los “azules” se habían reducido a la mínima expresión. Alguien de Huelva que sabía perfectamente lo que pasó, llegó a decirme cuando yo ya sabía la carnicería a que fue sometida la ciudad, que allí no caerían más de 10 o 12 personas de izquierdas. Yo pude hacer poca historia oral en los ochenta: la gente, por lo general, era reacia a hablar y si veían una grabadora se negaban en redondo a decir una palabra. Hubo hijos que impidieron a sus padres hablar por lo que pudiera pasar… En un pueblo escuché a una mujer decirle al padre: “No digas nada, podrían llevarte otra vez”.
De estas historias podría contar muchas porque tuve la paciencia de llevar no un diario pero sí notas de cosas que me llamaron la atención durante toda la investigación.
¿Cuánta documentación se llevó por delante la Transición? ¿Se produjeron pérdidas irreversibles?
Sabemos que se produjeron perdidas muy importantes, pero no lo que se llevó por delante la Transición. El Ejército, por ejemplo, quitó papeles de en medio cuyo destino se ignora. La Policía (antiguas Delegaciones Gubernativas Provinciales de Orden Público) trasladó todo a Madrid en los ochenta, pero no se sabe qué hicieron con aquella inmensa masa documental. La Guardia Civil también se llevó todo a Madrid. Las Prisiones Provinciales destruyeron parte de sus archivos (en la de Sevilla llegaron a hacer un gran pira en uno de los patios; el de Huelva, ya accesible hace varios años, no me dejaron verlo en su momento porque aunque contaba con el permiso de Instituciones Penitenciarias el director “se inhibió” (!) ante dicho permiso), y los juzgados de Instrucción y Primera Instancia hicieron otro tanto con las inscripciones fuera de plazo, los expedientes de incautación, las comunicaciones de sentencia, etc., material recogido en los sesenta y setenta cuyo destino se ignora. Recordemos que el fondo de Valverde del Camino y su importante partido judicial fue salvado (ocultado) por el funcionario judicial Arturo Carrasco, que sabía lo que se llevaban.
La situación de los archivos municipales fue muy variable (estaban ordenándose por entonces), pero cabe afirmar que, salvo varios casos, los demás no tenían nada que ofrecer sobre esos años, ya fuera por la desidia, abandono (simples habitaciones con pilas de papeles amontonados), o directamente por los expurgos. La labor de las llamadas “comisiones de expurgos” debieron ser temibles en todos los ámbitos de la administración.
Con la información que tiene, ¿cree que esa documentación desapareció efectivamente o puede ser que se conserve en algún lugar?
De alguna sabemos que desapareció quemada (¿cómo no recordar lo ocurrido con los llamados Archivos del Movimiento, con los expedientes personales de Falange –las bases del fascismo español–, desaparecidos al comienzo de la Transición por orden del entonces ministro de Gobernación Martín Villa?); otra sigue escondida en espera de que algún gobierno se decida a hacerla pública.
En todo caso no perdemos la esperanza de que alguna vez pueda verse. Sería el caso de los “10.000 documentos” de carácter militar que ni Chacón ni Morenés han desclasificado pese a ser documentos que deberían ser accesibles hasta 1964 (2014 menos los 50 prescritos legalmente). La primera lo achacó a un error administrativo, como si nos lo fuéramos a creer, y el segundo ha aludido a “secretos oficiales” y, cómo no, del “derecho al honor”, al parecer patrimonio de la derecha española.
Sin embargo, por lo que respecta a la Causa General, un compendio de injurias sobre los que sirvieron a la República, subida parcialmente a Internet por Cultura hace años, no parecen darle mucha importancia al “honor de los vencidos”. En este sentido hay que destacar que gracias a la firme decisión del expresidente de Diputación José Cejudo, ya fallecido; al magnífico trabajo de José María García Márquez; la intervención de quien esto escribe y a la buena actitud de la autoridad militar judicial sevillana, Huelva es la única provincia que cuenta en Internet (web de Diputación) con todos los procedimientos judiciales completos que afectaron a la provincia. Hubo pegas por parte de alguna funcionaria (como siempre por los nombres que aparecían…) pero primó la decisión política.
¿Qué debemos pensar de un país en el que, aún a estas alturas, resulta imposible saber qué hay y dónde está?
Lo que hay que pensar es en el peso que la derecha tuvo en la Transición, en la firme actitud de apuesta por las políticas de olvido por parte del PSOE durante el largo período de 1982 a 1996 y en los efectos perniciosos de la política del PP, que, especialmente en su segunda legislatura (2000-2004), hizo una apuesta clara por la “dignificación del franquismo”.
En esos años el PSOE capta que la recuperación del pasado puede ser electoralmente rentable y promete una Ley de Memoria, de cuyo nombre oficial nadie se acuerda y cuyos resultados, aunque mencionables por las ayudas económicas para cuestiones varias, no cumplió en nada de lo fundamental (exhumaciones, anulación en bloque de las causas políticas de la represión franquista y creación de un gran archivo sobre la represión franquista; el otro ya existe: la Causa General).
¿Qué tanto por ciento de la represión conocemos sin esa documentación y solo con la que conserva el Tribunal Militar Territorial Segundo?
En mi trabajo sobre la guerra civil en Huelva yo logré demostrar con nombres y apellidos que mientras que solo hubo casos violentos por parte de la izquierda en contados pueblos y que la represión inicial, la de los llamados días rojos, aunque grave fue muy baja.
Sin embargo investigaciones locales posteriores y los datos obtenidos por García Márquez en el Archivo Militar de Sevilla hicieron que el número de víctimas de izquierdas subiera de 4.000 a 6.000 personas. Cantidad que sigue siendo incompleta. Pienso que la realidad, especialmente por la masacre realizada en la zona minera, debe rondar las 8.000 víctimas. Estamos ante una de las grandes matanzas del golpe militar de julio del 36 a escala nacional.
Este archivo prueba que la represión fue no sólo un dictado militar, sino que estuvo perfectamente planificada desde el principio, desde la misma trama de la sublevación militar organizada desde la primavera de 1936…
Recientes trabajos de Ángel Viñas y de Sánchez Asiaín prueban que la conspiración contra la República empieza a montarse el mismo día 14 de abril de 1931 con motivo de su proclamación. No es momento de entrar en detalle pero este plan fracasa parcialmente en agosto de 1932 con la “Sanjurjada”. Luego la actividad subversiva continuó hasta que a partir de febrero del 36 se consigue la importante implicación de Mussolini, el compromiso de Hitler y la colaboración portuguesa. Quiero decir con esto que para justificar el ataque a la República no hizo falta ni la quema de conventos de mayo del 31, ni los sucesos revolucionarios del 34, que posibilitaron un ensayo del 36 dirigido por Franco al frente del Estado Mayor, ni el asesinato del golpista José Calvo Sotelo.
El golpe estuvo en todo momento orientado y sustentado por los sectores privilegiados de la sociedad española (monárquicos, propietarios y eclesiásticos fundamentalmente, todos ellos incompatibles con la República) y controlado por los militares sublevados, acompañados por la comparsa paramilitar (Falange y Requeté).
Si los militares aplicaron tanto celo a la hora de borrar las huellas de la represión… ¿por qué se ha conservado el Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo?
Por diversos motivos esos fondos documentales estuvieron activos durante muchos años con el objeto de certificar diversas situaciones personales. No obstante, sufrieron varios traslados que mermaron su contenido. Los de Sevilla, por ejemplo, pasaron de Plaza de España a las Atarazanas y de esta finalmente al archivo donde hoy se encuentran. Lógicamente estos traslados, dada la magnitud del archivo, siempre suponen pérdidas. De ahí que algunos procedimientos nunca hayan aparecido y otros muchos sufrieran las lamentables condiciones de los lugares donde fueron amontonados (sitios sin las más mínimas condiciones adecuadas).
En cualquier caso hay que destacar el abandono en que se les ha tenido y tiene. Sirva de ejemplo decir que a pesar de estar abiertos a la investigación desde 1997 aún no han sido completamente catalogados (¡en 17 años!). Ni el Archivo del Tribunal Militar ni el llamado Intermedio, otro archivo clave (el de la División).
¿Por qué en una obra como La gran represión, de ámbito general, la limpieza política ocurrida en la provincia de Huelva merece un capítulo propio?
Porque Huelva constituye una de las provincias mejor investigadas y representaba uno de los mejores ejemplos de lo que fue en la práctica aquella “gran represión”. No creo que exista ninguna otra provincia con tal abundancia de datos y de muestras concretas de cómo se llevó a cabo el proceso represivo.
La pena es que, al estar incluida en una obra colectiva publicada por la editorial Flor del Viento (Colección Con Franco vivíamos peor, Madrid 2009) y no existir alusión alguna a Huelva en el título, no circuló bien por dicha provincia. Hubiera merecido publicación aparte por el esfuerzo que supuso y su extensión.
En algunas de sus novelas el escritor albanés Ismail Kadaré cuenta cómo los partidarios de la gran Serbia tenían hechas listas meticulosas sobre albanokosovares a exterminar cuando llegara el día propicio. ¿Se dieron aquí también estas prácticas?
Sí se dieron. Era muy fácil porque la Guardia Civil tenía ficheros muy completos con los antecedentes políticos y sociales de buena parte de la población. Por si fuera poco, las columnas que ocuparon los pueblos siempre solían ir acompañadas por propietarios o cierto tipo de individuos de la localidad que asesoraban a los golpistas. Además estaban los curas, responsables de numerosas denuncias y desgracias ajenas, muerte inclusive, y toda la caterva de chivatos y colaboradores que surgen en estas situaciones.
Caso paradigmático de cura nefasto fue el de Luis Calderón Tejero, que durante la República llevó un fichero de izquierdistas, masones y gente de poco fiar, fichero que puso a disposición de los militares fascistas en cuanto tomaron el poder y fichero que en lo referente a masonería (en Huelva había habido varias logias, aunque la mayor parte de sus miembros ya no estaban activos), pasó íntegro al Tribunal Especial de la Masonería y el Comunismo creado en Salamanca por el llamado “Servicio de Recuperación de Documentos”.
Otro caso conocido fue el de Pablo Rodríguez, “Don Litro”, que surge de un testimonio oral procedente de alguien que asistió a uno de sus crímenes (era uno de los que dirigía las “brigadillas de ejecución” que actuaban en los cementerios) y de gente que recordaba su nada ejemplar vida pública y privada.
Constituye una vergüenza que aún Huelva le rinda honor y recuerde su nombre en el callejero y que siga en activo la cofradía que creó en plena posguerra: la de la Virgen de la Victoria nada menos. Es prueba de la sensibilidad de la Iglesia y de los políticos democráticos.
¿Es difícil hablar hoy de otros elementos de la iglesia católica de Huelva como el mencionado Pablo Rodríguez?
Se sabe de otros casos. En un trabajo reciente conté el caso del cura de El Campillo, quien al pasar ante él un joven recién detenido, conducido casi a rastras y pedirle ayuda, lo que hizo fue darle una patada en la cara. Lo presenció Manuel Carcela. También cabría citar el caso de Carlos Sánchez Fernández, “Don Carlitos”, íntimo y mano derecha de Siurot, implicado en la desaparición de varios maestros izquierdistas.
Por otra parte, en un trabajo reciente escrito junto con García Márquez se han podido documentar los terribles informes que desde los pueblos los alcaldes, falangistas, guardias civiles y curas enviaron a los consejos de guerra contra sus propios vecinos, informes que causaron inmenso daño y dolor, e incluso la muerte, sobre ellos y sus familiares.
¿Cómo definiría a un siniestro personaje como Gregorio Haro Lumbreras?
En cada provincia e incluso en cada pueblo hubo al menos un Gregorio Haro Lumbreras. Ya antes del golpe, los demás altos cargos militares destinados a Huelva, gente legalista en su mayor parte, casi todos asesinados, sabían de sus tendencias y debilidades. Cuando llegó el momento de la verdad Haro traicionó a la República y ya como gobernador asesinó a quien le vino en gana (hasta para cierta derecha resultó excesiva la limpieza) y llegó al extremo de violar a mujeres de presos a cambio de libertades que nunca vinieron.
Precisamente una de estas violaciones, ya cuando unos años después el “Héroe de La Pañoleta” se encontraba destinado en León, fue la causa de que un subordinado cuya mujer fue en esta ocasión la víctima acabara con él a tiros en la escalera del cuartel. Lo curioso de Haro, y fenómeno digno de estudio siquiátrico, es que casi nadie de derechas se acordaba de él cuando investigué en los ochenta. Hacían como si les sonara…
En la provincia de Huelva fracasó el golpe militar del 18 de julio de 1936 y desde el minuto 1 su ocupación fue objetivo prioritario del general golpista Queipo de Llano. ¿Hubo especial ensañamiento con Huelva?
Huelva pagó muy caro el hecho de ser la única provincia cercana que hizo frente a los golpistas sevillanos a menos de 24 horas de la salida de los sublevados a las calles sevillanas. Además constituía una provincia tradicionalmente izquierdista de la que los golpistas no podían pasar de largo. Existía un temor enorme, que la realidad demostró infundado, spor lo que pudiera surgir de la cuenca minera. De hecho fue una de las primeras zonas bombardeadas por aviones de Tablada, bombas que causaron víctimas y situaciones en las que las autoridades republicanas lograron con mucho esfuerzo controlar los deseos de venganza contra los presos derechistas.
¿Cree que, a nivel local (o a todos los niveles), hubo pactos de silencio en la Transición, entendiendo por Transición la etapa que va desde 1973 a 1982?
Por muy tácito que fuera hubo pacto de silencio. Dicho en palabras de Felipe González “nosotros decidimos no mirar atrás”. Y de Carrillo, ¿qué decir? La derecha, además, estaba muy fuerte y preparada para la situación desde que Franco dejó de funcionar (mucho antes del 75). Se entiende que no hubiera posibilidad de ruptura alguna; lo que no se comprende es que se apostara por las políticas de olvido que venían de muy atrás y se pusiera todo tipo de trabas a la investigación.
Existía tal miedo al pasado que, por ejemplo, la Junta de Andalucía decidió que los documentos serían consultables 100 años después de su fecha. Yo padecí esto en Huelva capital en 1988. La archivera municipal me dijo que “ciertos libros” de actas (cabe imaginar cuáles) seguían en poder del secretario del Ayuntamiento (un tal don Emilio creo recordar). La explicación del secretario fue la aludida de los 100 años, pero tuvo que ceder ante la evidencia que la ley nacional de los 50 años era de superior rango que la andaluza. Así que, tras ciertas escenas tensas, pude ver lo que quería ver. Luego me enteré de que, ya perdido el encanto de la posesión, los entregó al archivo. Como los del Tribunal de Cuentas…
En la última década ha habido un auge evidente del movimiento memorialista y parece que asistimos a cierto declive. ¿A qué cree que pudiera deberse?
El auge comienza en torno a 1996-97 y tiene su gran empuje con motivo la aparición de la ARMH y de la fosa de Priaranza del Bierzo en 2002. Luego hubo una década de gran actividad social gracias al esfuerzo de la gente y a las ayudas económicas recibidas del Estado y de algunas Comunidades Autónomas, caso de Andalucía, Extremadura, Galicia, País Vasco, Cataluña o Aragón. Otras zonas se apañaron como pudieron, caso de Castilla-León, región donde se ha producido el mayor número de exhumaciones. Luego llegó el PP, en cuyos dominios no habían apoyado exhumación ninguna salvo el caso especial de Málaga, ni habían hecho mapas de fosas e incluso se habían negado a borrar vestigios franquistas, y se acabó todo.
Produce vergüenza ajena, habiendo vivido desde dentro aquello desde la historia y la memoria, leer a Javier Cercas diciendo que la “memoria histórica” fue un negocio. Nos debe confundir con el autor de aquella ficción titulada Soldados de Salamina. Esa sí que debió ser un buen negocio. Todos estos reniegan de la “memoria histórica”, pero todos han hecho su novelita sobre el asunto, algunas tan lamentables como las de Trapiello o la del propio Cercas, con el fascista Sánchez Mazas de fondo.
Las declaraciones de algunos dirigentes políticos de la derecha apuntan a que todo lo referente a la memoria histórica aún suscita suspicacias. ¿Qué ocurre?
Dada la duración de la dictadura y el modelo de Transición la derecha nunca ha roto abiertamente con el franquismo. Es más, cada vez ha ido sintiéndose más libre, envalentonándose, para expresar sus simpatías, sus verdaderos sentimientos, por aquel régimen. Nadie les ha explicado que de haber triunfado la República aquello hubiera acabado en un Nuremberg español cuajado de criminales de guerra, el primero Franco. Al contrario que en Europa aquí la derecha no es antifascista.
Su odio a la “memoria histórica” surge de que se niega a escuchar la verdad. Su rechazo visceral a la República sigue intacto, su estigmatización de la izquierda igual y su justificación del golpe, de la represión y de lo que vino después, el hambre y la miseria de dos décadas, no ha hecho sino crecer.
La idea de fondo es hacernos creer que la verdadera democracia la trajo el fascismo. Desde este punto de vista, de los sesenta en adelante serían “los años predemocráticos”, como de hecho hay quien los ha llamado. Para todo esto resultó fundamental la fundación FAES y la prensa afín, que es casi toda.
¿Cree entonces que un partido como el PSOE, con tan extensa nómina de fusilados, exiliados y represaliados por el franquismo, muestra cierta tibieza con respecto a la memoria histórica?
Lo de “cierta tibieza” resulta un eufemismo. El PSOE hacía en este sentido gestos privados y mostró cierto interés por el exilio, pero en todo momento tuvo claro que aquello de que el primer deber de la democracia es la memoria no iba con ellos. Querían mantenerse en el poder todo el tiempo posible y sabían que ese tema les quitaba votos. Primó el pragmatismo más absoluto en todo momento. Quién sabe si ese fue uno de los asuntos tratados en las reuniones secretas previas a su llegada al poder que González y Guerra mantuvieron con los militares. Por eso todavía a tantos años de la Transición seguimos sin saber las verdaderas consecuencias de la represión franquista, miles de personas siguen tiradas por las fosas, reina la impunidad más absoluta y España sigue siendo una democracia extraña e inacabada. Las razones: una derecha cerril que se niega a asumir el pasado y una supuesta izquierda a la que dicho pasado nunca le ha importado demasiado o, al menos, en menor medida que resolver su futuro personal.
¿Cree que la investigación de esta etapa en Huelva ha avanzado?
Habría una serie de trabajos muy interesantes que citar desde el de Manuel Tapada sobre Encinasola al de Antonio Orihuela sobre Moguer. Me constan también algunos otros en marcha, pero creo sinceramente que la existencia desde 1996 de una obra general básica sobre la provincia y el acceso a la represión judicial militar por la web de Diputación se han aprovechado poco desgraciadamente. Habrá que esperar mejores tiempos.

jueves, 5 de marzo de 2015

UN PUEBLO ANDALUZ BORRADO DEL MAPA POR LAS BOMBAS FRANQUISTAS.


Andalucesdiario.es/María Serrano / 4 mar 2015


Juan León Moriche comenzó en el año 2012 a recopilar testimonios de uno de los episodios más duros de la Guerra Civil en Andalucía, la de los fusilados en el Marrufo. Tras una minuciosa investigación junto a sus familiares, Moriche estrenó el documental ‘La Sauceda. De la Utopía al Horror’ en el año 2013. El próximo 12 de marzo, en el marco de las Jornadas sobre componentes y proceso de una exhumación” de la Diputación de Sevilla, se podrá visionar la cinta a partir de las 19:00 horas.
En el Valle de La Sauceda, a finales de octubre de 1936, se vivió un ataque brutal al último pueblo republicano de la provincia de Cádiz, que sería destruido para siempre por las bombas franquistas. Solo en las primeras horas del ataque aéreo morirían 50 personas de los 800 que habitaban este municipio entre las provincias de Málaga y Cádiz. El horror y la miseria continuaron para los que quedaron vivos y con lo puesto. “El teniente franquista Robles ocupó la finca del Marrufo en esta zona, de siete mil hectáreas, para sembrarlo de muerte y fusilamiento durante aquel duro invierno” apunta el historiador Fernado Sígler.
‘QUEMARON LAS CHOZAS’
Juan Manuel Rodrigo es nieto de un desaparecido y recuerda cómo su abuela le contaba que tras el intenso bombardeo lo perdieron todo. Absolutamente todo. “Quemaron las chozas, se llevaron los muebles y el ganado hasta el cuartel general”, cuenta en el documental dirigido por Moriche. Al echarse al monte horas después y regresar a su pueblo, solo encontraron escombros. “No les quedó nada. Mi abuela tuvo la suerte de poder quedarse con su máquina de coser que escondería entre los cultivos de coles antes de la huida”.
Luis Garcés y su familia fueron de las pocas que se quedaron esperando la llegada del ejército franquista hasta el pueblo. “Mi padre no había hecho nada. No se había metido en política y nos quedamos tres familias sin movernos”. Al otro día, quemaron sus casas y llevaron al padre de Luis al claro del bosque para fusilarlo. Luis, hoy octogenario, no olvida los silbidos de bala a escasos metros de su casa. Tras la muerte de su padre fueron trasladados el pueblo cercano de Jimena.
MUEBLES, GANADO, ENSERES…
El investigador Carlos Perales afirma que en Alcalá de los Gazules, a 30 kilómetros de la zona, “comenzaron a llegar camiones y camiones” de todo lo que se había incautado en las casas de aquellos jornaleros. Muebles, ganado, herramientas, enseres, etc… Inés Pérez Rodríguez, nieta de uno de los desaparecidos en la Sauceda, afirma que su madre, “escondida aún en el bosque tras los bombardeos, vio pasar un camión del ejército con todos los muebles de su casa que se encontraba al lado de un riachuelo”.
A partir del mismo 1 de noviembre del 36 comenzó la represión y los fusilamientos de la desaparecida Sauceda. León Moriche apunta “que en esta zona no subo guerra, ya que no había igualdad de fuerzas entre los dos bandos. Solo mucha venganza e injusticia”. El teniente Robles ocuparía días antes de la entrada a La Sauceda, la finca del Marrufo, con el fin de llevar allí a los supervivientes del bombardeo. José Lobato es uno de aquellos niños que se trasladó a este lugar y recuerda “la orden que dio a todos los vecinos para que nos fuéramos al Marrufo y nos dijo que no lleváramos nada”. Lobato recuerda que “hombres, mujeres y chiquillos andaban por allí sueltos. Los hombres dormían en la calle y las mujeres y niños en la capilla con unas mantas e iban matando a gente poco a poco”.
FUSILES AL AMANECER
El historiador Fernando Sígler habla de que el teniente franquista elaboraba una lista con los fusilados cada noche. “Por la mañana los llamaba y los llevaba hasta la capilla”. Allí cavarían con palas su propia fosa, aunque “la matanza se realizaba a las claras del alba”, señala. Los del día siguiente cubrían de tierra y piedras los cuerpos sabiendo que eran los próximos en la lista.
Andrés Rebolledo, nieto de uno de los desaparecidos y presidente del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar, califica de “horror” todos aquellos episodios que vivieron los suyos. “Lo que allí se tuvo que vivir tuvo que ser horroroso. No solo por temer por la propia vida, sino por los suyos, por los que dejaban en esas condiciones a hijos, a mujeres, etc. No se puede entender aquel odio, aquel enseñamiento brutal de unos seres humanos contra otros”.
El arqueólogo Jesús Román trabajó en la exhumación de la fosa donde se cree que fusilaron a 600 personas. “Desde el primer momento encontramos claras evidencias de una fuerte represión. Proyectiles, balas por todas partes y alambre alrededor de los huesos que mostraban cómo habían sido amarrados unos a otros como si se tratara de animales”. En aquel trabajo encontraron siete fosas y 28 cuerpos de aquellas víctimas del odio. La fosa tres resultó para Román “la más espeluznante por la colocación de los cuerpos. Seis de ellos están atados de pies y manos con disparos transversales”.
CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD
76 años después la asociación de familiares presentó ante los juzgados una denuncia por los hechos ocurridos, calificados como genocidio por “la falta sistemática de los derechos humanos y la violación de libertades”, destaca la abogada Rocío Mendoza. “Tenemos la esperanza de que en el Estado Español se cumpla el derecho internacional para que se reconozca todo lo que ocurrió. Además la desaparición de un poblado, un bombardeo indiscriminado a niños, mujeres y hombres son crímenes de lesa humanidad y no prescriben”.
La reconstrucción del antiguo cementerio de La Sauceda fue el último paso para rendir homenaje a aquellos hombres y mujeres que murieron en el Cortijo del Marrufo. Lo llamaron el Panteón de la Dignidad y en él descansan hoy los 28 cuerpos exhumados de las víctimas de un pueblo desparecido por las bombas.
El documental ‘La Sauceda. De la Utopía al Horror’ ya está accesible en YouTube:https://www.youtube.com/watch?v=8Dp6WnKLB6E

JORNADAS DE MH ORGANIZADAS POR ARMH DE EL CORONIL



JORNADAS SOBRE MEMORIA HISTÓRICA
Presentación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de El Coronil.




Lugar de Celebración: El Coronil (Sevilla), Centro Polivalente.
Organiza: ARMH.El Coronil
Colabora: Ayuntamiento de El Coronil



6.Marzo.2015

18.30-19.15 Mesa de Inauguración y Presentación de la Asociación.

19.15-20.00 “Espacios e itinerarios de la Memoria”.
Lucía Ocaña. Investigadora sobre gestión de espacios e itinerarios de Memoria.



7.Marzo.2015

11.00-11.45 “El movimiento social de la Memoria en Andalucía”.
Rafael López, Presidente AMHyJA.

11.45-12.30 “La identificación de las pruebas criminales desde las evidencias antropológicas. Aspectos metodológicos y éticos”.

Juanma Guijo. Antropólogo Forense.

domingo, 22 de febrero de 2015

JORNADAS DE MH ORGANIZADAS POR ASOCIACIÓN CASTILLO DE LAS GUARDAS




La historia de quienes sí recuerdan Los años pasan y las víctimas se van, pero la memoria prometida sobre el franquismo no llega



 FRAN PASTOR MADRID 20/02/2015 -  Es probable que quienes nacieron en democracia sientan menos apego hacia la causa del recuerdo que quienes les precedieron. Aunque sean más libres para elegir su explicación del mundo y coquetear con un amplio abanico de ideas, el paso del tiempo tiene un efecto; y el relato de la crisis y la burocracia, que tantas luchas legítimas deja por el camino, anima a un pragmatismo que conlleva, también, olvidar. Sin embargo, hay quienes no lo hacen. Alguien ha hecho mal las cuentas si piensa que todos los hijos de la guerra y la dictadura se han marchado. El tiempo, para estos últimos, pasa con más contundencia. Para quienes vieron marcharse y no volver a sus familiares, los más de siete años que han transcurrido desde la aprobación de la Ley de Memoria Histórica pueden haber marcado la diferencia entre vivir esa prometida reparación y no haber llegado a ella. Mientras tanto, los símbolos franquistas permanecen por las calles, las sentencias de los consejos de guerra siguen culpando a sus allegados de delitos que ya no existen y los cuerpos de sus familiares continúan amontonados en fosas —localizadas o no—. Dentro de nuestras fronteras, donde el malestar del presente eclipsa el del pasado, explicar la relevancia y el significado de esa pereza institucional se vuelve difícil. Fuera, Interpol ordena detener a los altos cargos relacionados con las torturas del franquismo. Porque, aunque muchas personas han encontrado los sumarios y conocen el paradero de sus familiares, otras ni siquiera saben qué fue de sus allegados. También Naciones Unidas recuerda a nuestras autoridades, en ese sentido, que las desapariciones forzadas constituyen un crimen de lesa humanidad, fuere cual fuere el contexto, y sus acusados no pueden acogerse a ningún tipo de jurisdicción militar. En ese sentido, la vocación de la ley firmada por Zapatero, que llamaba a la acción en las fosas, los símbolos y las sentencias, también iba por detrás de lo que reclamaban los derechos humanos, en el sentido de que nunca pretendió sentar a nadie en el banquillo. Pero, más allá de esto, sus premisas se incumplen una y otra vez. Tal y como denuncia el abogado Eduardo Ranz, al menos 38 alcaldes conservan en sus localidades relieves, placas y escudos que ensalzan el franquismo. También el Estado incumplió esta norma cuando, hace tres años, dejó de destinar fondos a la recuperación de los cuerpos. ¿Quisieron los firmantes de esta ley que esta nunca se cumpliera? Las normas que esta prescribía fueron inconcretas y las demandas de Ranz lograrían, como mucho, la inhabilitación temporal de los regidores. Las intuiciones de Emilio Silva, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, caminan en ese sentido: "La Transición confió en que la generación de las víctimas se marcharía en silencio". Para él, lo que sí consiguió la ley fue empezar la conversación. Que sus reivindicaciones venzan al paso del tiempo es más complicado.

martes, 3 de febrero de 2015

53 Comunicado TLN

53º COMUNICADO. Febrero 2015

Cuadro de texto:
        81818Es el número actual de nombres en nuestra Base de Datos. Nombres de represaliados  y represaliadas por el franquismo entre el 17 de Julio de 1936 (día del golpe de estado) y el 28 de diciembre de 1978 (publicación en el BOE de la actual Constitución) fundamentalmente naturales y/o vecinos deAndalucíaExtremadura y norte de África así como de aquellos que siendo de otros territorios fueron represaliados en esta zona. Esto lo tenemos que repetir pues cada vez nos llegan más peticiones de información de otras provincias y Comunidades Autónomas. Decir que los últimos cálculos sitúan la cifra de 50.000 los nombres pendientes de incorporar a “todos (…) los nombres” todo ello si se vuelven a reactivar las publicaciones de investigaciones locales, pilar fundamental de la Recuperación de la Memoria Histórica.

En cuanto a las obras de reformas estéticas, y de fondo de la web, decir que aún no se han  acabado sobre todo en lo que respecta a las búsquedas en la sección de materiales, pero esperamos que esta actuación no se dilate en el tiempo. También, y no menos importante, es todo lo relacionado con la escasez de los recursos económicos, pues aunque unos dicen sí, otros seguimos con las dudas (sin aclarar por parte de la Junta) de que la Resolución Provisional correspondiente a 2014, donde nos conceden unos 4.000 €, sigue, o no, en vigor y cuando se hará efectiva.

Una buena noticia es la importante subida en las visitas a la web, que está llegando a superar e incluso duplicar las de los últimos meses de 2014 (445 el 28/01). Por último hacer un llamamiento a todos  aquellos que quieran colaborar económicamente con el mantenimiento de esta iniciativa, como lo ha hecho Rosa Regás en diciembre,  lo pueden hacer mediante una transferencia a:

Banco: TRIODOS BANK. Titular: ASOCIACION ANDALUZA MEMORIA HISTORICA Y JUSTICIA
Nº C/C: ES2514910001242102241029

https://scontent-a-mad.xx.fbcdn.net/hphotos-xap1/v/t1.0-9/10438141_1488225031461176_7881658602983247382_n.jpg?oh=c3a473aa6b2015a697a1b04ed38935c5&oe=54E86FA9https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi9vtWsGGXgZxT5BTbfyiEXRULWu4W9HW9Ouy2Rg-SGAVZBgUh68jIsMBwKfAR_wRPLQvG5Mmqm_w6htYQ0ld-DKQFEv1RD6tscLHWJFruSkfsluGVnm_4dgFKzGAQpXQ_ABoz4/s1600/foto+libro.jpgEn cuanto a los movimientos en la base de datos de víctimas, en estos últimos sesenta días hemos incorporado 27vecinos de El Madroño(Sevilla), aportados porJuan José López López de su libro “A morir toca. El Madroño en tiempos de infamia” Diputación de Sevilla & AMHyJA, 73 nuevos nombres de vecinos deEl Coronil (Sevilla) extraídos del libro “Crónicas de El Coronil” de Francisco de Paula Galbarro Rodríguez, así como más de 120 vecinos de diferentes localidades de Cádiz procesados por consejos de guerra y que han sido aportados por José Luis Gutiérrez Molina en su trabajo “La Justicia del Terror. Los consejos de guerra sumarísimos de urgencia de 1937 en Cádiz. 1937” (Ed. Mayi / RMHSA-CGT.A, 2014). Además, y desde el ámbito familiar, 13 nombresde vecinos/as de Garciaz (Cáceres) represaliados (asesinados, expoliados de patrimonio, etc.), remitidos por Laura Trinidad Deocón y algunos más desde el ámbito familiar, medios de comunicación y páginas web memorialistas.

MICROBIOGRAFÍAS.  Adolfo Acosta Paniagua,  de Villanueva de la Concepción (Málaga), por Miguel Ángel Melero Vargas.  Antonio Buendia Aragón de Lucena (Córdoba) por Arcángel Bedmar GonzálezManuel Bueno Rodríguez, de Bornos (Cádiz), por Fernando Romero RomeroAmelio Haldón Pérez, de Cerro de Andévalo (Huelva) y Amalia Domínguez de la Rosa, de Bollullos par del Condado (Huelva) por Jesús Ramírez Copeiro del VillarManuel Alcázar Vázquez y Antonio Pavón Rodríguez, de Villanueva de San Juan (Sevilla) porFélix J. Montero GómezPedro Polo Ramos, de Montijo (Badajoz), por Pedro PoloFrancisco Trigo Domínguez, de Nerva (Huelva), por José V. Martí BoscáManuel Ruiz Márquez, de Encinas Reales (Córdoba), por Moisés ZárateJulio Quitero Tavera, de Algeciras (Cádiz), por Luis A. García BravoPedro Vázquez Martín, del Castillo de las Guardas (Sevilla), por José L. Gutiérrez Molina. José Abadía Aguilar, de Bornos (Cádiz) y Amador Maldonado García, de Campillo (Málaga) por Fernando Romero RomeroJosé Cintas Martín de Cazalla de la Sierra (Sevilla) por José A. Jiménez Cubero. Alfredo Ordoñez López, de Alcalá de Guadaira (Sevilla), por Félix J. Montero GómezManuel Valenzuela Poyatos, de Manchal (Granada), por Alberto Valenzuela Carreño.

MATERIALES (DOCUMENTOS E INVESTIGACIONES).  Semblanza de una historia inconclusa. Tocina 1936. De José Mº García Márquez. Proyecto de Ley de Memoria Democrática de Andalucía. Gobierno de Andalucía. Investigación de las exhumaciones de las fosas comunes de Cazalla de la Sierra (Vol. I). De Elena Vera Cruz y Juan Manuel Guijo Mauri. 79 procesados por los PSU en la comarca de la Janda (Cádiz). Por José L. Gutiérrez Molina. La cárcel de mujeres de Málaga en la paz de Franco. Por Encarnación Barranquero y Matilde Eiroa San Francisco Resolución de 10 de diciembre de 2014 por la que se modifica la Resolución de 28 de julio de 2014, por la que se convocan, para el ejercicio 2014, las subvenciones previstas en la orden de 14 de julio de 2014. Junta de Andalucía. Stvdia Histórica, Historia contemporánea, nº 32: La Guerra Civil(varios autores). De Félix J. Montero GómezOsuna, 20 de julio de 1936: Consecuencias de la rebelión militar. Informe sobre el papel de la sociedad civil en la recuperación de la Memoria Histórica en la provincia de Sevilla. DECaroline Ricard (Amnistia Internacional Andalucía). Memoria final sobre la localización, delimitación y exhumación de la fosa de las 17 Rosas de Guillena, asesinadas en Gerena en 1937 y arrojadas a una fosa común del cementerio de San José en Gerena (Sevilla). De  Daniel Barragán, Juan L. Castro y Juan M. Cano.  17 Rosas: Informe osteoarqueológicoPor Juan M. Guijo. Balance 2014. Los derechos humanos en España. Rights International Spain. Patriota era, y patriota soy. Manuel Hernández González, cabo de la Guardia Civil en Albendín en 1936. Por Arcángel Bedmar. La aciaga noche del 29 de mayo: Algeciras, 1950, por José A. Jiménez Cubero

EXPOSICIÓN. En estos últimos días la exposición está visible en el IES San José(Avda. 1 de Mayo) de Coria del Río y posteriormente (9 al 20 de febrero) se trasladará al IES Rodrigo Caro de la misma localidad. Seguirá por diferentes Institutos del Aljarafe (Mairena del Aljarafe y  Tomares) así como Alcalá del Río, para en Mayo (primera quincena) irá a Marchena a las jornadas de la Memoria Histórica de DIME.
Los interesados en la instalación de la exposición deben de escribirnos a:
RECOMENDAMOS, a fin de evitar malos entendidos posteriores,
leer las condiciones del préstamo y la elaboración de nuevos paneles en:

martes, 27 de enero de 2015

Los familiares, la columna vertebral de la Memoria Histórica”,

 Intervención de Maricarmen España en la presentación de las II Jornadas de Memoria Histórica de La Puebla de Cazalla (Sevilla), el 15 de Enero de 2015.
           
Buenas tardes a todos y muchas gracias por vuestra asistencia y vuestra compañía.
            Desde 2006 hemos recorrido un largo camino juntos, un camino de la verdad y la justicia que nos ha llevado de la soledad de nuestras casas en las que los nietos hacíamos muchas preguntas nuestros padres porque no entendíamos la desaparición del abuelo, preguntas que no tenían en aquel momento sus respuestas, a ver que había en España muchas más familias así, y que nuestros abuelos no eran muertos en hechos aislados.
          En este largo camino también hemos pasado de que los nuestros fueran desaparecidos en nuestras soledades, sin nombre, sin tumba, sin velatorio y sin papeles, a que se les reconozca como víctimas de la represión franquista (a mí me gusta llamarla fascista) de este país, a que se le reconozca como lo que son, y no muertos en dos bandos de una guerra entre hermanos.
            En este camino, hemos pasado de pensar que nuestro abuelo era un daño colateral de un desorden típico de la llamada guerra civil al que le habían aplicado la ley de fugas en una cuneta después de llevárselo en un camión, a saber, gracias a las investigaciones de muchos historiadores y en concreto de José María García Márquez, un lobo de los archivos, que estas víctimas fueron el objetivo principal –nombre a nombre, pueblo a pueblo- de una represión sistemática de exterminio contra población civil, una represión de extrema violencia, de tiros en la nuca con las manos atadas, un sistema de exterminio ideado y planificado por parte de los sublevados contra todo lo que pusiera en peligro sus intereses ideológicos, políticos, pero fundamentalmente contra todo lo que pusiera en peligro el status económico y el orden establecido.
            Hemos pasado de ver a nuestro abuelo muerto por despecho o por rencillas personales “sin haber hecho nada” a conocer que el abuelo formaba parte activamente del movimiento popular, que aunaba esfuerzos con las fuerzas políticas y del gobierno, pero sin apoyos del exterior, para responder al golpe militar.
            Y hemos pasado después de casi 80 años, de no saber dónde estaba su cuerpo, cansados ya de buscar en las cunetas alguna señal del lugar del enterramiento desde la curva donde se paró ese camión Ebro de madrugada, a estar –frente a frente- al pie de ese gran agujero (todo lo que hemos podido) porque era lo que teníamos que hacer, cuando se señaló por primera vez a finales del 2004 un lugar concreto de enterramiento, el Cementerio de La Puebla de Cazalla, “al fondo del todo”, decían, especificándonos claramente que los jornaleros ejecutados de Lantejuela fueron los primeros en entrar en la fosa conocida  como “El Carnero”.
            En este largo camino, hemos pasado de situaciones donde alcaldes de izquierdas –ante nuestra búsqueda y solicitud de autorización para exhumar- intentaron mirar para otro lado, porque o no sabían muy bien de dónde les venía el tema, o como consecuencia de la misma dislocación que sufre nuestra historia parecía todo muy irreal, o simplemente por consignas generales de negación del todo o de tergiversación del pasado; hemos pasado –como digo- a otras situaciones en las que sendos informes del Relator Especial de las Naciones Unidas, como uno de fecha 22 de julio de 2014, se dice “los mayores vacíos se evidencian en materia de verdad y justicia”, dándole un gran tirón de orejas a nuestro país, y subrayando que no se estableció nunca una política de Estado llamando por tanto a las instituciones para trabajar y encarar estas tareas pendientes en cuestión de derechos, contestando de bruces a un Estado que fija presupuesto cero para la memoria en intentos vanos de acallarnos y que se empeña ahora además-para más vergüenza aún si cabe, vergüenza ajena- en no aplicar a las víctimas del golpe de estado y de la represión el derecho internacional, acogiéndose a la Ley de Amnistía de 1977, la 46/77, una ley que las Naciones Unidas solicita una y otra vez que se derogue por ilegal.
            Y así de la soledad de nuestras casas, como decía, hemos pasado a denunciar ante la justicia internacional, vía justicia argentina porque la nuestra no nos vale, que estamos ante delitos contra la humanidad.
            Y en este largo camino lleno de piedras, y que brevemente he descrito, un camino desde las cunetas al derecho internacional, ha tenido mucho que decir el caso de la fosa que habéis tenido a poca distancia de esta sala de conferencias.
            En este largo camino, del que todavía nos quedan cuestiones primordiales como es la identificación por ADN de los cuerpos exhumados (en cumplimiento del 4º punto del Manifiesto firmado por los familiares el 14 de febrero de 2006 en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Lantejuela), estamos todos siendo integrantes activos del Movimiento cívico social de Recuperación de la Memoria Histórica, un movimiento que busca esa verdad, esa justicia y esa reparación y que está formado en bloque por historiadores, investigadores, antropólogos, periodistas y fundamentalmente por familiares de las víctimas, a los que nunca ninguna institución debe apartar.
            En este camino, en el Movimiento de RMH el caso de la fosa de La Puebla de Cazalla  ha sido y es un caso emblemático, impulsor en muchos momentos y ejemplar siempre en cuanto a organización, actuaciones reales, superación de dificultades técnicas y voluntad política. Esa misma voluntad política que el Relator de la ONU está reclamándole  imperiosamente al Estado español.
            La fosa de La Puebla ha sido muy difícil a nivel técnico por la profundidad, la forma de embudo de la misma y por la duración del proceso (hasta cuatro fases, desde 2006 a 2014), pero también ha sido muy laboriosa a nivel político por haber conocido 4 Comisarios de Memoria, pasando por las vicisitudes de una débil estructura tanto política como económica que soporta todo el tema de la llamada guerra civil, debilidad que es fruto de la amnesia política e ideológica implantada en este país.
El largo proceso ha sobrevivido con esfuerzo y con trabajo, quiero decirlo, y gracias a la constante presencia de los familiares. Desde que la zona fuese limpiada en abril de 2006 porque era el vertedero de escombros de todo el Cementerio, hasta los 74 cuerpos que se han exhumado en diferentes fases, los esfuerzos el trabajo han sido titánicos y porque así se han necesitado.
            El proceso vivido, quiero decirlo también, ha sido y es pionero porque ha abierto sendas en este camino de la Memoria, pues empezados incluso antes de la promulgación de la Ley de Memoria Histórica y porque ha ido marcando en muchos casos cómo hacer las cosas. Y las cosas se han hecho bien. Nos han acompañado películas, reportajes, documentales, artículos y muchas fotografías, y cómo no internet, que provocaron que el caso de la fosa de La Puebla de Cazalla se viera como el final del silencio en esa amnesia y el principio de todo.      
            Y quiero subrayar especialmente en este acto que este proceso ha sido peculiar porque es un ejemplo singular de voluntad política en todo momento, porque el gobierno municipal de La Puebla de Cazalla ha demostrado que cuando se quiere, se pueden hacer las cosas. Esta voluntad política de hacer las cosas, de mirar hacia los familiares, tiene más mérito aún por esa debilidad de estructuras que os comento y que es provocada a conciencia. Y es que cuando se trata de exhumar todo parece más difícil con lo que la decisión política de exhumar merece mayor mérito aún.
            Estudios, investigaciones, concentraciones, denuncias, actuaciones, jornadas como éstas, todo esto suma en el esfuerzo por recuperar a los que nos quitaron.
            Pero quiero subrayar la importancia de las exhumaciones.
            Las exhumaciones son y deben ser –en el movimiento de RMH y en la política de este país por lo menos a partir de ahora- una pieza clave. Creo que hay que decir que la exhumación de las fosas es y debe ser la actividad prioritaria en las actuaciones de asociaciones, instituciones y grupos implicados en la cuestión. ¿Por qué? Porque las fosas son la arqueología, el testimonio físico de aquella violencia represora planificada, porque las fosas son la arqueología de la verdad desenmascarando –de una vez por todas- guerra civil, versiones históricas y transición por completo, dejando en evidencia que nuestra democracia debe empezar a trabajar de firme en muchas cuestiones, y por último, porque cada cuerpo que se exhuma se convierte en justicia, porque es un acto de justicia sacarlos de ahí, de donde los quisieron esconder, para darle el nombre que les quisieron quitar y para devolver su sitio en la historia. Vais a ser testigos de estos que os comento en estar Jornadas con las magníficas conferencias que se han programado desde la Concejalía de Cultura, además de la exposición que vais a poder ver.
            Que sepáis que esa fosa que habéis tenido a pocos metros y de la que van a quedar testimonios importantes, ha sido y es para Andalucía, España, a nivel de Europa en países como Suecia, Suiza, Alemania, Noruega y el otro lado del Atlántico como en México también, una prueba física tremenda –con todo lo que ha contenido en su interior- de la existencia del genocidio fascista español. Y esto se ha dado a conocer en muchos sitios. Es una de las primeras veces que se pone nombre al horror, rompiendo así –como os digo- con el silencio de nuestras casas y de la sociedad.
            De ahí la importancia de lo que se ha hecho aquí.
            La verdad de una fosa es innegable, incuestionable y nadie puede minimizar su verdad ante estas pruebas (amontonamiento de los cuerpos, orificios de bala, brazos y muñecas rotos, manos atadas…). Estos son muertos por ejecuciones en masa, no muertos en batalla tras una trinchera. Estos son, por tanto, delitos de lesa humanidad y por tanto son crímenes que nunca prescriben. Así que la justicia española ya va tarde.
            De esta forma, tengo la convicción de que cada fosa que se abre es un acto que ensancha el espacio de los derechos humanos y refuerza los valores democráticos, porque los familiares quedamos en paz y la sociedad también. Las preguntas empiezan a tener respuestas, y las heridas a cerrase, y el paso empieza a unirse al presente con la verdad, por muy hondo que se hayan enterrado los cuerpos y la historia. También en esto los Registros Civiles, sin apuntar miles y miles de desaparecidos, van tarde.
            En este camino de recuperar la historia social, documento a documento, fosa a fosa, nombre a nombre, queda todavía mucho por recorrer. No nos cansamos. España es el segundo país del mundo en número de desaparecidos y en fosas comunes detrás de Camboya: 528 fosas en Andalucía, 2.328 fosas en toda España, 45.000 sepultados en fosas, 150.000 desaparecidos, 81.745 personas represaliadas en la base de datos de Todos Los Nombres y más de 13.520 fusilados solamente en la provincia de Sevilla. Esta es la cruda realidad que se agrava ante el nulo compromiso de la justicia española y del Estado, salvo excepciones, y que hace que sigamos sin cansancio y con más fuerza si cabe.  Porque  nuestro Estado ha querido mirar hacia otro lado desde hace muchos años, lo que ha hecho que creamos poco en él,  organizándonos para actuar. Ahora, y a estas alturas,   no vamos a permitir que la Memoria Histórica sea instrumentalizada, ni los familiares apartados, y vamos a continuar  sembrando semillas para que ahora la sociedad esté organizándose para  cambiar las cosas. Sea cual sea el número de muertos, los muertos son personas y cada uno tiene que asumir sus responsabilidades. Y en esto el Estado también va tarde.
            Manuel Barroso, el jefe de la falange local, se equivocó cuando dijo que en el sitio donde los habían metido nunca los encontraríamos. En su intento de ocultación de personas y de ideas fracasaron, aunque hayan pasado más de 70 años, casi 80, porque- que no tengan ninguna duda y que les quede bien claro- nuestros abuelos y sus ideas de libertad y de igualdad siguen viviendo en nosotros como ya pronosticó Miguel Hernández en los bonitos versos que cantó Serrat:
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
Porque  aún tengo la vida…

            Porque aún tengo la vida.
            Y ya termino mi intervención.
            Agradezco de todo corazón la invitación a estar aquí con vosotros en esta presentación, en compañía de todos vosotros que sois luchadores también de la memoria.
            He aprendido mucho de vosotros.
            Para mí es un honor estar en este acto de apertura de estas magníficas Jornadas, porque son un acto de compromiso con la verdad histórica, pudiendo construir en estos días un relato veraz de lo ocurrido, paso a paso, en contra del deseo del franquismo de ocultar sus crímenes y mentir sobre el pasado. En ese camino estamos.
            De todo corazón, no tengo palabras, para agradecer todos los esfuerzos y la voluntad política que desde el equipo de gobierno con Antonio Martín Melero al frente como alcalde ha puesto a lo largo de todo el proceso desde que estaban en la oposición. Doy las gracias al Alcalde por su compromiso, a su concejal de Cultural Miguel Ángel Rivero, a la concejal Loli Crespillo, especialmente al maestro –en muchos sentidos- Pepe Santos, al concejal del Cementerio Pepe Melero porque su trabajo increíble localizando familiares de los nichos a derribar, a Manuel Solís el enterrador por todos sus desvelos a pie de fosa, a Andrés el compañero de la máquina retro que en vez de una pala parece llevar una pluma estilográfica de diseño, a Antonio Ponce por su trabajo bien hecho. A los voluntarios Encarni Conde y José Cano, a los equipos de arqueología que han pasado por aquí en estos años (ArqueoActiva, S.C.A., Aranzadi y Arquatro, S.C) especialmente a Elena Vera y Juanma Guijo por su profesionalidad y su amistad; a la Asociación DIME de Marchea (especialmente a los incansables luchadores por la Memoria el profesor e historiador Javier Gavira, Ana Rivas, Antonia Parra y Bienvenida) y a la Asociación AMHyJA sin la que hubieran sido imposibles las primeras fases. Las gracias también al que fue alcalde de Lantejuela Juan José Vega López porque me dejó trabajar y al que echo mucho de menos como alcalde, por el apoyo que recibí. Y a los periodistas Martin Jhönson, Pontus Hjorten, Gervasio Sánchez y Eduardo Del Campo  y Fernando por el papel tan importante que jugaron en muchos momentos cruciales de este proceso. Y a todos los vecinos que se pasaron por allí para preguntar en alguna ocasión y a todos los trabajadores que han estado como Manuel Duarte. Especialmente doy las gracias también al nieto del enterrador Antonio Cano Andrade, porque su testimonio fue clave para encontrar el lugar exacto de la fosa. Mi agradecimiento también para el primer Comisario de Memoria de Andalucía José María Romero que dio la orden de limpiar la zona así como al Director de Memoria Democrática Luís Naranjo por intentar traer la verdad a la historia de Andalucía. Mi agradecimiento para Cecilio Gordillo por todas sus enseñanzas y por su amistad. En memoria, también quiero agradecerles y recordarles, a mis jóvenes compañeros que ya no están: al voluntario y miembros del SAT José Crespillo y a José Antonio Álvarez Alférez, concejal de IU de Lantejuela. Y a todos aquellos que con su mirada de aprobación me han dado ánimos.
            Disculpad si me he podido olvidar de nombrar aquí a alguien.
            Muchísimas gracias a vosotros por vuestra atención. Feliz Año a todos y que disfrutéis del acto de compromiso que significan estar Jornadas para la verdad y la justicia.

15 de enero de 2015.
Mª Carmen España Ruiz.  Asociación RMH “Romance de Juan García”.

lunes, 26 de enero de 2015

Una reflexión sobre el adelanto electoral en Andalucía y la política memorialista, por Rafael Guerrero

Rafael GuerreroPeriodista y escritor
El adelanto electoral en Andalucía ya es un hecho tras el anuncio de la disolución del Parlamento andaluz efectuado por la presidenta de la Junta, Susana Díaz, con el doble pretexto oficial de la “inestabilidad” política en el Gobierno de coalición y de los “intereses generales de todos los andaluces”.
Ambos argumentos resultan cuando menos cuestionables, ya que la próxima composición del Parlamento autonómico —que puede pasar de 3 a 6 grupos políticos— no facilitará ni la estabilidad ni la gobernabilidad. Los tiempos de las cómodas mayorías absolutas para el PSOE pasaron ya a la historia. En cuanto al siempre socorrido pretexto paternalista de que “es por vuestro bien”, es más que discutible cuando parece que el otro motivo para hacer efectiva la prerrogativa presidencial, de poner fin precipitadamente a la legislatura, viene dado por la evolución de las encuestas, que sitúan ahora mismo al PSOE en la posición menos mala si se tiene en cuenta lo que puede pasar con los contrincantes hasta dentro de un año, el plazo normal de un mandato cuatrienal.
Expuesta la crítica a los pretextos oficiales de la presidenta Díaz, podemos entrar en otras consideraciones que deberían estar más presentes en la mente responsable de un estadista. Pongamos por caso la gestión política relacionada con algo tan fundamental como los derechos humanos, en un tema tan sensible como la memoria histórica, sobre el que los organismos internacionales están llamando tanto la atención —por su incumplimiento— al Estado español.
Bien es sabido que Andalucía fue el territorio español más masacrado por la represión franquista. Así lo avalan los más de 50.000 asesinatos políticos y las más de 600 fosas comunes, siendo una de ellas, la de Málaga, la más grande de toda Europa después de la de Sebrenica, en la antigua Yugoslavia. No pocos historiadores y analistas políticos consideran que la configuración sociológica andaluza, marcada por una hegemonía de la ideología progresista y de izquierdas mantiene con lo anterior una relación causa-efecto.
Sin embargo, Susana Díaz, en su discurso de investidura de septiembre de 2013, se olvidó de hablar de la memoria histórica, pese a la fuerte pujanza social que este movimiento memorialista mantiene en Andalucía, gracias a los nietos de las víctimas. Sólo se le vio empática e implicada con esta problemática en los pasados cursos de verano de la Fundación Garzón sobre derechos humanos en Torres (Jaén), donde alardeó de la inminente aprobación de una Ley de Memoria Democrática que reforzaría el papel de referente estatal y vanguardista de Andalucía en políticas memorialistas.
Entonces era un anteproyecto de ley que, tras un amplio proceso de participación de numerosas asociaciones de familiares y de expertos, tenía que dotarse de una memoria económica y pasar por el Consejo Consultivo. Era, además, una de las bazas más emblemáticas del socio de Gobierno —Izquierda Unida— en el paquete legislativo pactado para la coalición.
Pues bien, el pasado martes , 20 de enero, se aprobó por fin el proyecto de Ley de Memoria Democrática de Andalucía, un ambicioso texto legal inspirado en los principios fundamentales del derecho internacional de los derechos humanos que iba a pasar al Parlamento para su tramitación. Con la disolución anticipada de la Cámara, ya nunca podrá ser debatido ni aprobado.
Un texto producto del consenso de un Gobierno de izquierdas sensible a las demandas sociales, que facilita las exhumaciones desde las instancias públicas; que amplía el concepto de víctimas a familiares, niños robados y deportados en los campos nazis; que obliga a retirar la simbología fascista de nuestras calles; que quiere completar el mapa de fosas y elaborar un censo de las víctimas; que persigue llevar la memoria histórica a los institutos; que promueve la señalización de lugares de la memoria y crear un banco de ADN para la identificación de miles de desaparecidos. Que, en definitiva, pretende sustentar, reforzar y consolidar la justa reivindicación del movimiento memorialista sobre los tres grandes pilares homologados a nivel internacional de Verdad, Justicia y Reparación. Una ley de referencia nacional con proyección exterior que contrasta con la desactivación de facto por parte del Gobierno de Rajoy de la tímida Ley de Memoria Histórica de Zapatero.
Esa Ley de Memoria Democrática tan importante para situar la defensa de los derechos humanos desde Andalucía hacia España en sus justos términos será condenada al olvido por un adelanto electoral de dudosa justificación general y comprensión por parte de las familiares de las víctimas del franquismo. Dos años de intenso trabajo, de estudios, de preparación, de encajes jurídicos, de investigaciones, de análisis comparados, etc., que se van al garete de un plumazo. Una gestión política para avanzar que al final no ha servido para nada, salvo para crear frustración. La Ley de Memoria Democrática de Andalucía pasa así a formar parte de lo que pudo ser y no fue. Pasará al olvido, de donde tratan de salir las víctimas a las que pretendía amparar.
¿Adelanto electoral por el bien de Andalucía? Que se lo pregunten a las víctimas del franquismo, de nuevo condenadas al olvido.