martes, 5 de mayo de 2015

Extraido de La voz de Marchena

Doctor Millán Garrido: "Investigar sobre la vida de Ricardo Calderón nos ayuda a conocer nuestro pasado y a preservar una memoria histórica que impida una violación de los derechos humanos"

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Antonio Millán Garrido, doctor en Derecho y profesor de la Universidad de Cádiz pronunció estas palabras en el transcurso de la presentación de su libro Vida y obra de un jurista militar en el exilio. Ricardo Calderón Serrano (1897-1952), en el que da a conocer la importancia de este insigne jurista marchenero que hubo de exiliarse a México tras su breve estancia en Francia. Uno de los familiares de Ricardo, Manuel María Aguilar Calderón, finalizó alentado al movimiento de la Memoria Histórica a proseguir en su tarea "para que se cumplan las normas democráticas, para que no se vuelva a encender el odio que dé lugar a más guerras civiles, ¡para que vivamos en paz!"

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Antes de la intervención de Millán Garrido, tomó la palabra la secretaria de DIME Ana Ribas, quien se congratuló de que las Jornadas de Recuperación Dignificación de la Memoria Histórica cumplan ya su décima edición, al tiempo que agradeció la presencia de intervinientes y presentes en el acto. Seguidamente el director general de la Memoria Democrática de la Junta de Andalucía Francisco Javier Giráldez felicitó a DIME y Javier Gavira por su labor, destacó la importancia del monumento Puerta de Memoria y se mostró ilusionado "con los retos que aún tenemos por delante".
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La presentación de estas X Jornadas concluyó con la intervención del alcalde Juan Antonio Zambrano, quien se mostró satisfecho y orgulloso del trabajo de la Comisión Municipal de la Memoria Histórica y del "pedazo de coordinador Javier Gavira", para el que pidió un aplauso de reconocimiento,  significó que éste será "mi último acto institucional como alcalde, aunque seguiré colaborando con la Comisión desde otra atalaya" y calificó de "muy interesante la obra que hoy se presenta, de un marchenero del que se sabe muy poco, quizás por su condición de militar".
Javier Gavira presentó al escritor y conferenciante y se refirió a Ricardo Calderón Serrano como "marchenero que murió en el exilio, olvidado, con el que tenemos un debe, que hoy el doctor Millán va a cubrir con creces".
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Millán Garrido comenzó su charla con unas palabras de reconocimiento para "todos aquellos que por motivos políticos, ideológicos o religiosos tuvieron un doloroso pasado; hoy vamos a reconocer la importancia de un insigne jurista y buena persona, que por defender la legalidad vigente se vio abocado a un exilio irreversible".
Fue en 1976, en un Congreso Internacional celebrado en San Remo, cuando por el testimonio de unos colombianos, el conferenciante tuvo el primer conocimiento de Ricardo Calderón, y poco más tarde el doctor Francisco Jiménez, artífice de la reforma de la legislación penal durante la transición el que le facilitó su obraDerecho penal militar, la que "me resultó interesante y de cierta utilidad, pero fue en 1996, durante mi primera estancia en México cuando conocí el resto de su obra y el merecido reconocimiento del que era objeto este exiliado, ya que en sólo 12 años alcanzó el Generalato en el ejército mexicano, fue catedrático en la Universidad Nacional Autónoma de México e incluso elaboró el primer tratado de la especialidad en lengua española".
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La primera parte del libro la dedica su autor a la vida del jurista y militar marchenero, "nacido el 12 de septiembre de 1897 en el seno de una familia de la oligarquía local, que cursó bachillerato en el que hoy es Instituto de San Isidoro de Sevilla y que tras obtener la licenciatura de Derecho Civil y Canónico, ingresó en el Cuerpo Jurídico Militar". En el ejercicio de su labor, Millán Garrido destacó los sucesos de Castilblanco, por el que fueron condenados a penas de muerte algunos manifestantes por matar a varios guardias civiles (Consejo de Guerra de Badajoz, 1933), aunque finalmente fueron indultados, "y aunque él siempre fue contrario a la pena de muerte, se mostraba como un defensor a ultranza de la legalidad vigente, como se pudo comprobar con su actuación en el caso de los sublevados en julio de 1936, concretamente en la toma del cuartel de la Montaña de Madrid por el general Fanjul Goñi, que fue detenido, juzgado y fusilado el 17 de agosto de ese año".

Ricardo Calderón Serrano ejerció la abogacía en los Colegios de Sevilla y Marchena (1926-1931)  y tras su paso por Cartagena, Valencia y Barcelona, se exilió a Toulouse, para finalmente recalar en Nuevo Laredo (Tamaulipas), vía Nueva York, el 29 de mayo de 1940. En los 12 años transcurridos hasta su muerte prematura en 1952, adquirió un gran reconocimiento y prestigio personal y profesional, consiguiendo el Generalato y la cátedra de la Universidad Nacional Autónoma de México, amén de ser el autor de una extensa obra jurídica y poética.
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Una obra a la que el doctor Millán Garrido dedica la segunda parte de su libro y a la que califica como "pretendidamente exhaustiva, con una prioritaria finalidad docente". De ellas destacó El ejército y sus tribunales, un ensayo-propuesta de estructura y organización de la jurisdicción militar en México; Derecho penal militar, su obra más conocida, donde aplica las ideas correccionalista en el ámbito castrense; Derecho procesal militar, , en la que se exponen los principios y normas que regulan las actuaciones judiciales de los órganos de jurisdicción militar. Mención aparte merece su incorporación al Boletín Jurídico Militar, del que fue jefe de redacción.

Además de su obra jurídica, de Ricardo Calderón también se conocen algunas obras literarias, tales como De la tierra llanaDe la nueva y vieja España, así como un guión cinematográfico, Del mismo tronco y algunos spots de propaganda.
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Los restos de este ilustre marchenero descansan en el Panteón Español en México DF. Para el conferenciante, "Ricardo Calderón nunca militó en ningún partido, tuvo una profunda convicción democrática, un gran sentido de lealtad a las instituciones y se mostró como un gran defensor de los principios democráticos, quizás por ello, todo el mundo sentía por él un gran cariño";  y concluyó: "Fue un gran jurista, ignorado en España, y aunque merecidamente reconocido en el ámbito americano, su obra debe ser conocida y reconocida en todos los países de habla hispana".
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El acto concluyó con unas palabras de Manuel María Aguilar Calderón, como representante de la familia, muchos de sus miembros presentes en la Sala Carrera, quien agradeció la obra y las palabras de Millán Garrido, estableciendo un cierto paralelismo con su tío, ya que "ambos son juristas, abogados, inteligentes y entregados a su profesión, aunque a mi tío le faltó volver" y finalizó alentado al movimiento de la Memoria Histórica a proseguir en su tarea "para que se cumplan las normas democráticas, para que no se vuelva a encender el odio que dé lugar a más guerras civiles, ¡para que vivamos en paz!". Que así sea.
Actualizado ( Martes, 05 de Mayo de 2015 13:38 )